9 ene. 2015

NEGOCIAR VS. PRESIONAR



                        "EL  ACTO REAL  DEL  DESCUBRIMIENTO  NO CONSISTE  EN   
   ENCONTRAR NUEVAS  TIERRAS, SI NO EN VER CON NUEVOS OJOS”
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        MARCEL  PROUST


El 17 de Diciembre del 2014 pasará a la historia para los cubanos, como el día en que finalmente “pasó algo diferente”, pero “sin borrarlo de pronto”, sin “luz cegadora”, “sin disparo de nieve”, “sin que aún se los haya llevado la muerte”, aunque ya “no lo vemos tanto”, “ni lo vemos siempre” y “las visiones”  ya no son iguales. *
Para los cubanos, la “esperanza de un cambio” y el “escepticismo”  se han perseguido continuamente como el Ouroboro, mordiéndose la cola, engulléndose, regenerándose y recreándose, como el “eterno retorno” sin principio ni final.
Pero llegó el día y nos tomó por sorpresa. Negociación y estrategia se impusieron, porque no hay otra forma de solucionar los conflictos.
Se reconocieron las partes, negociaron y lograron acuerdos.
Se rompió el hielo. Comienza una nueva etapa.
El conflicto Cuba – Estados Unidos es casi mitológico, la mayoría de los cubanos creían que no ocurriría mientras viviera Fidel Castro o durante el gobierno de su hermano Raúl, otros, mientras se mantuviera el status quo en la isla. Lo cierto es que no ha sido así, y aquí estamos ante el hecho en vías de consumación. Ahora ¿quién le tiene miedo al lobo?, ¿quién es el lobo? ¿Qué hacer con el lobo?
Ante todo, debemos aceptar que una nueva realidad, que ni siquiera imaginamos, comienza a surgir.
Llegó la transición, un largo período caracterizado  por la ambigüedad y la incertidumbre, que aunque los cubanos  somos expertos sobrevivientes de ambas, estas son diferentes, y por esa misma condición necesitamos aprender a manejarlas.
Se impone la necesidad de concientizar que estamos viviendo un proceso de cambio y que este período de transición es la etapa para identificar y aprovechar nuestras fortalezas y lograr articular una clara visión de futuro.
La etapa de negociaciones será larga, son muchos los intereses de ambas partes, mientras,  es necesario re-organizar las premisas sobre las cuales se implementarán los cambios.
 Es necesaria la participación activa de todos, desde sus espacios de poder, por pequeños que parezcan.
Aunque en estas viciadas relaciones hay mucho espacio para la suspicacia, es importante construir la confianza entre las partes en conflicto. Es la única manera posible para desarrollar estrategias y acciones unificadas que permitan promover cambios profundos y sustentables.
Teniendo en cuenta la poca confianza que a los cubanos merece el gobierno de la isla, es comprensible que la falta de claridad en el resultado de los acuerdos despierte dudas respecto a su cumplimiento.
Ahora bien, justo por la complejidad de esta negociación, es conveniente seguir de cerca el cumplimiento de los acuerdos sin descalificar la negociación misma. La prioridad ahora es mantener un escenario viable que permita continuar logrando metas sólidas a corto plazo.  
Es necesario una organización de la disidencia de donde surja un liderazgo que le permita representar los intereses de la mayoría, sólo así podrían aspirar a participar como partes en una negociación.
Fomentar la ética dialógica, desconocida en los regímenes totalitarios, es imprescindible para manejar las diferencias y lograr acuerdos.
Para negociar se necesita flexibilidad y tolerancia. La disidencia u oposición (la resistencia), no puede convertirse en una fuerza restrictiva para el cambio, por el contrario debe convertirse en una fuerza impulsora y aprovecharla para el cambio.
En los procesos de cambio todas las partes involucradas deben revisar las premisas, para a través del diálogo lograr transformaciones profundas y sustentables. No podemos pretender que las otras partes adapten sus posiciones a partir de las nuestras, esa no es una premisa válida para negociar.
Esta nueva era no convencerá a muchos, pero la realidad es inevitable. Necesitamos visiones integradoras para enfrentar los inéditos retos que se aproximan de manera eficiente y sostenible. Las nuevas respuestas deben ser integradoras, capaces de sustituir  el pensamiento de “buenos y malos”, “víctimas-victimarios”, por un pensamiento  integrador necesario para superar el viejo conflicto y crear una nueva realidad, una nueva relación, un nuevo país, una nueva Cuba.
“El imperialismo”, enemigo poderoso y chivo expiatorio de los regímenes autoritarios, ha dado su paso al frente. El gobierno cubano ha dado su paso al frente, y esta vez no con sables afilados para librar batallas estériles, si no para con la destreza de los jugadores de ajedrez, al menos “hacer tablas”.
Si se hace  lo mismo, se obtendrá más de lo mismo. Negociar imponiendo condiciones no es negociar, las negociaciones tienen muchas variables, y si una negociación no resulta, hay que intentar cambiar las premisas sobre las que se está negociando.
No se trata de PRESIONAR, se trata de NEGOCIAR!

 *OJALÁ:  Silvio Rodríguez





29 jul. 2010

¿AIRES DE CAMBIO?

Resulta difícil analizar situaciones, propósitos e intenciones, y menos pronósticos, mientras los acontecimientos estén “ocurriendo”. Sólo cuando se conviertan en pasado podremos comprenderlos, es decir cuando los veamos desde el futuro, que entonces será pasado.

Esto hace muy difícil cualquier pronóstico, pero queda el espacio para las hipótesis, en éste me moveré.

Para abordar cualquier escenario es necesario tener presente las múltiples variables que lo conforman, algunas evidentes, otras no tanto, pero todas tienen un peso específico en los procesos de cambio.

En el “caso cubano”, el alto nivel de incertidumbre generado por la complicada dinámica de poder entre los hermanos Castro, y la muy desgastada galería de “cuadros históricos” , hace más difícil cualquier intento de pronosticar la evolución del proceso, entre otros factores, porque como sabemos, la primera opción de todos, es conservar el poder, y aunque resulte difícil creerlo, esto les resulta cada día más “cuesta arriba”.

Quizás es muy aventurado afirmar que la correlación de fuerzas entre la disidencia y el gobierno es cada vez más equilibrada, pero como dicen que “el mundo es de los osados y los valientes”, me atrevo por osada.

En Cuba, donde por muchos años no ocurría nada que lesionara el “establishment”, los sucesos ocurridos en los últimos años, desde que Fidel Castro abandonara el poder, incluyendo el hecho mismo de dejar de ser el presidente después de 48 años, marca un punto de inflexión en el proceso de cambio, que a partir de entonces ha sufrido variaciones en la dirección y el ritmo que le imprime el nuevo status.
Existe un proceso generado por unas fuerzas impulsoras de cambio (la disidencia) que siempre han estado latentes, y otras fuerzas restrictivas, representadas por el gobierno que conforman una dinámica que le ha permitido a la disidencia ganar espacios de poder, muy a pesar del gobierno, y muy a pesar de los que creen que en Cuba no pasa nada, y no pasará hasta la muerte de FC.
El gobierno se debilita por su propia incapacidad de sostenerse. Durante 51 años, su “gran inversión” ha estado en función de mantener su poder, y el alto costo lo ha pagado el pueblo con una pobreza creciente, con enormes limitaciones a los derechos humanos, una ínfima capacidad de satisfacer sus necesidades básicas, y una absoluta imposibilidad de progresar en ningún sentido.
Ciertamente hay muchos motivos para el escepticismo respecto a los cambios en la isla. Los vaivenes en las decisiones que tímidamente benefician al pueblo, y la resistencia a negociar para lograr las transformaciones necesarias, han sido una constante del gobierno que sistemáticamente ha insistido con su discurso anquilosado, en acusar de todos sus males “al imperio”, negándose a reconocer su responsabilidad en el asunto.
Pero justamente, mantenerse en esta posición intransigente, como suele ocurrir, lo que ha hecho es empeorar su situación, y hoy se encuentra más acorralado externa e internamente.

Internamente el gobierno está completamente impassado. Las divisiones debilitan el poder. Raúl Castro no logra tomar las riendas del poder y hacer los cambios que quisiera, si es que realmente quiere. Fidel, no es el presidente, pero no se resigna a hacer “mutis por el foro”, aparece, desaparece, desvaría, delira, en una patética decrepitud, que mantiene al país y al mundo confundido. Los “cuadros políticos históricos” que quedan, están cada vez más deteriorados, cansados y seguramente también confundidos y quien sabe, algunos hasta desesperados. El debilitamiento de las instituciones, la corrupción, la ruina económica, el endeudamiento, es grosso modo el saldo de 51 años de ineptitud. Ya ni vendiendo su fuerza de trabajo bajo la modalidad de “esclavitud moderna”, puede sostenerse. La inmovilidad del gobierno es obvia y la necesidad de cambios inminente.

En este panorama de evidente desventaja del gobierno, es notable el espacio ganado por la disidencia, que a pesar de la feroz represión, ha logrado, primeramente surgir y ser reconocida como tal, lo que le ha permitido el apoyo externo e interno. Esta fuerza expresada en las sistemáticas manifestaciones de Las Damas de Blanco, los blogueros, expresiones de una naciente contracultura con grupos musicales como “Porno para Ricardo”, “Los Aldeanos” y otros, con sus nuevas “canciones protesta”, ahora no al imperialismo, si no al hambre, la miseria y la falta de libertades, obras de teatro y cine de denuncia de los dolores y miserias del pueblo, los grupos de adolescentes asentados en la Avenida de los Presidentes, buscando un espacio para actividades propias de sus edades y su tiempo, y como colofón, las huelgas de hambre de Orlando Zapata Tamayo, ahora mártir, y Guillermo Fariñas, para lograr la liberación de los presos políticos.

La liberación de los presos políticos, que aunque siempre hayan sido una carta debajo de la manga del gobierno, esta vez, esa liberación ha sido un logro de todos estos heroicos disidentes que han luchado incansablemente, hasta con su vida (OZT) para lograrlo. Esto es un cambio.

La lucha de los blogueros y en particular la de Yoani Sánchez y su esposo Ricardo, maltratados física y psicológicamente, vejados, y violado su derecho a viajar por enésima vez, y otros tantos, que desde sus reducidos espacios, y escasa posibilidad de acción, arriesgan su libertad y sus vidas por denunciar y lograr las transformaciones que necesita Cuba. Esto es un cambio.
Hace algunos años esto era impensable. Los que vivimos en Cuba hasta hace 18 años y que nos hemos mantenido viajando a la isla y conocemos las intríngulis del país, sabemos que era impensable que esto ocurriera.
Como dije anteriormente múltiples variables intervienen en determinados escenarios, este no será la excepción. El limitado acceso a las nuevas tecnologías ha sido determinante para que la disidencia exponga al mundo la realidad cubana, Internet, a pesar de tener acceso más que limitado ha sido una suerte de multiplicador de la realidad a través de los muchos blogueros que desde dentro denuncian no sólo la precaria situación, si no los abusos y detenciones. Los teléfonos celulares, otra vía de comunicación y exposición al mundo. Y un cambio es, que a pesar de no haber Internet, y de que los teléfonos celulares hay que pagarlos en $, los disidentes se mantienen en contacto con el exterior y desde el exterior. Amigos y desconocidos pagan sus teléfonos para que puedan continuar comunicados, informando y denunciando.
Estos espacios no existían antes, y han sido ganados a riesgo de perder su libertad y su vida. Esto es un cambio.
La mediación de la iglesia para la liberación de los presos es otra variable a considerar. Significa que se está reconsiderando como institución por el gobierno. Esto es otro cambio
Independientemente de los intereses de España en que se levanten las sanciones de UE a Cuba, la decisión de liberar a los presos como condición para levantar las sanciones, y para lograr un acercamiento y posibles negociaciones con USA, es un cambio.
Las transformaciones son procesos que van surgiendo de pequeños cambios, que se van gestando en el tiempo y van generando una nueva condición.

La supervivencia del gobierno depende de su capacidad de adaptarse a los cambios internos y del entorno, de su flexibilidad.

La supervivencia de la disidencia, depende de su capacidad de mantener sus fuerzas impulsoras cada vez más cohesionadas hacia sus objetivos. Los cambios tienen su propio ritmo y el impacto de un aparente pequeño cambio es imprevisible.

Mi hipótesis es, que en Cuba sí están ocurriendo cambios, los cambios necesarios para lograr una verdadera transformación, y eso no depende de que FC se muera o no. Su muerte no va a transformar al país.

La verdadera transformación, es la transformación de la consciencia de cada cubano que esté decidido a cambiar su vida y la suerte de su país, y esa transformación ya está ocurriendo. Lo otro, lo que espera el mundo, son cambios de fichas que tendrá el impacto para el mundo de asistir a la muerte de otro dictador ya devenido un anciano decrépito y delirante, soñando con una guerra que acabe con el imperio norteamericano, y para su hermano la libertad de realizar no sabemos qué sueño.

El verdadero cambio vendrá de esa fuerza impulsora, que quiere vivir libre y ser dueña de su destino, apoyada por otras fuerzas impulsoras que quieren lo mismo desde donde estén.

El cambio está. Esa voluntad ya está, sólo hay que continuar.




Acto "particular" de Fidel Castro el 26 de Julio del 2010, en Artemisa, un pueblo a 50 km de La Habana, mientras de celebraba el acto oficial en la provincia de Villa Clara (¿pataleos de ahogado?)
¡Impensable!  Esto es un cambio











Otra aparición de F. Castro
























 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                            

6 jul. 2010

"MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR"


Para los que no la conocen, ésta es la última estrofa del himno nacional cubano, a la que hacen honor los disidentes Orlando Zapata Tamayo, fallecido el pasado mes de Febrero/010, después de 83 días de huelga de hambre y Guillermo Fariñas, quien lo sustituyó en su protesta, y que en este momento se encuentra con altas probabilidades de fallecer.

GF, con su heroica huelga de hambre, exige la liberación de los presos políticos cubanos que se encuentran en grave estado de salud, algo que el gobierno cubano, a pesar de las mediaciones del gobierno de España y de la Iglesia Católica, se ha negado despiadadamente.

A nadie extrañará la intransigencia del gobierno cubano cuando se trata de la disidencia, algo que no perdona, y por tanto contempla sin la menor compasión.

No se trata de “intransigencia” por preservar la legalidad, esa no es su filosofía de gobierno. Quizás sí de posturas ejemplarizantes que amedrenten al resto de la disidencia, ese sí es su fuerte, recordemos “algunos” casos anteriores como la conocida “causa N° 1 de 1989”, donde fueron fusilados cuatro de sus más fieles colaboradores, y hasta un “Héroe Nacional”, el general Arnaldo Ochoa, también vencedor de “heroicas batallas” en las múltiples injerencias cubanas en América Latina y África.

Al efecto, es pertinente también recordar que en 1980, cuando el famoso “éxodo del Mariel”, en el que salieron del país 125.000 cubanos, muchos fueron presos comunes sacados de las cárceles, para, en primer lugar, demostrar que la mayoría de los interesados en emigrar eran “escoria”, como desde entonces se les llama a los “desafectos”, calificativo sumado al archiconocido “gusano”. Ahora eran “gusanos-escorias”, y en segundo, la oportunidad para el gobierno de aliviar las cárceles.

En esa “limpieza” no fueron incluidos presos políticos, los autorizados a viajar, tenían que ser considerados “escoria”. No porque para ellos los políticos no lo fueran, si no porque no les iban a conceder ese beneficio.

Es importante señalar que muchos de estos presos fueron sacados de las cárceles y embarcados sin su consentimiento, ni el de su familia, es decir en muchos casos en “contra de su voluntad”, sin avisar a sus familiares y por tanto sin derecho a despedirse ni a decidir. ¡Tamaña violación de los derechos humanos!

Prometo escribir muy pronto un post, explicando al respecto, pues con seguridad muchos no entenderán cómo pudo ser y qué pasó con estos desterrados.

No queda duda, el gobierno cubano libera más fácilmente un asesino, ladrón o cualquier reo condenado por algunos de los considerados delitos comunes, que a un disidente. No hay tregua con “el enemigo”, los disidentes son “enemigos”

Los disidentes no perdonan la disidencia.

Quizás un milagro impida que Guillermo Fariñas se una al cortejo de Orlando Zapata, ojalá dios, los orishas, los espíritus, y todos a cuantos podemos apelar los cubanos, y los de otras latitudes ayude a que ésta, su noble y heroica batalla con la vida o con la muerte, por otras vidas y por la libertad, no la pierda y podamos algún día celebrar juntos su victoria, que es la victoria de todos los que comulgamos con su causa: la libertad y la defensa de los derechos humanos en la isla.

El himno nacional de Cuba termina así:

“No temáis una muerte gloriosa que morir por la patria es vivir"

“En cadenas vivir es vivir, en afrenta y oprobio sumido……”


Hoy sólo nos queda orar por Coco Fariñas, porque de repente la inminente visita del canciller español Moratinos a la isla podría ser su tablita de salvación. Todo depende de cómo esté “la piedad” por esos lares.



Hasta pronto

1 may. 2010

EL CIRCO CUBANO

                                             
                                "LOS CANCERBEROS DE LA REVOLUCIÓN"
 

                                                    
           
                                                            
“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, a pensar y a hablar sin hipocresía”

          "Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas”

                                                       José Martí



Acabo de ver en YouToube el video del pasado Sábado 17 de Abril, cuando un grupo de personas intentaba asistir a una conferencia blogger en Punta Brava, y les fue impedido llegar a la casa donde se reunirían, por un grupo de “jóvenes revolucionarios”, cancerberos del gobierno.

Como en los actos de repudio a las “Damas de Blanco”, supongo que sin dudas para nadie, organizados por el gobierno, la mayoría de los participantes son negros.

Esto no tendría ninguna trascendencia, teniendo en cuenta la gran población negra de Cuba, si no fuera por las denuncias de “discriminación racial” que últimamente han tomado auge, incluso, definiéndolo como “racismo estructural”.

Entonces me pregunto si no estamos asistiendo a un doble discurso, que para nada excluye la posibilidad o certeza de prácticas racistas en la isla.

Por una parte la acusación de persecución y acoso a los negros, y por otro vemos que las turbas que acosan, persiguen y hasta golpean a las mujeres manifestantes, pacíficas e indefensas, en su mayoría son negros.
He ahí la duda existencial “ser o no ser”.
¿Se quejan de discriminación aquellos que discriminan, agreden y excluyen? ¿O permiten que se les utilice para ésto? Lo cual es mucho más grave, y sospecho que de eso se trata.
¿Son perseguidores los perseguidos, o persiguen para no ser perseguidos?, o persiguen porque son perseguidos?
En cualquiera de los casos, estamos ante otro de los perversos métodos del régimen: convertir a los ciudadanos en “gladiadores”, disfrutar de sus agresiones, simulando que son “actos voluntarios”, y así evadir su responsabilidad. Evasión que no sería nunca justificable, pues en el supuesto caso de ser “un acto voluntario”, estaría entre sus funciones, impedir que esos actos de barbarie se produjeran en un ¿país civilizado?, así como es tan eficiente, impidiendo las protestas y las reuniones pacíficas como la que se realizaría en Punta Brava el Sábado 17, o como la advertencia que le hace un policía político a una supuesta manifestante (ver en yt), en cuanto a la “no responsabilidad” del gobierno en caso que “desobedezca” la orden de no manifestar en apoyo a las Damas de Blanco.
Ahora bien, seguimos con “la barbarie” que ya traté en un post anterior, y presumo será tema recurrente.
El problema en Cuba no es la discriminación racial, que puede o no existir, insisto, es el sistemático sadismo de enfrentar al “pueblo contra el pueblo”, humillarlos, esclavizarlos, cosificarlos, sean negros contra blancos o blancos contras blancos, o negros contra negros. Es el “placer” de convertir al país en un circo romano, a sus ciudadanos en gladiadores, y los actos de repudio en el rito propiciatorio, la necrofílica práctica de utilizar al pueblo como medio para sus fines, de crear muerte porque no pueden crear vida.
No se trata de una discusión sobre los derechos raciales. Se trata justamente de no caer en la trampa de desviar la defensa de los derechos humanos en Cuba, hacia el derecho de “una parte”, sea blanca, negra, rica o pobre.
La lucha fundamental de los cubanos en este momento, abarca mucho más que las diferencias raciales, sin negar que existan. Se trata de no desplazar la atención hacia sectores, clases, o cualquier división que distorsione el camino: recuperar nuestros derechos humanos. Y entre ellos nuestro derecho a elegir. El derecho a elegir no nos lo otorga nadie, es un derecho por el simple hecho de existir. Somos responsables de lo que elegimos. Somos responsables de “elegir agredir, golpear, maltratar, vituperar, ofender” a nuestros semejantes, sin causa alguna, o de no hacerlo.
Cuando elegimos hacerlo, estamos generando una violencia que en otra circunstancia se revertirá contra nosotros, estamos siendo cómplices y partícipes de la barbarie, del abuso, de la discriminación. La discriminación no es sólo racial, es mucho peor la discriminación de otro ser humano, sea por el color de la piel o por pensar diferente. La discriminación es una perversión, en cualquiera de sus expresiones.
¿Qué va a pasar con estas turbas, sean negras o blancas cuando ya no haya gobierno que las dirija y ampare?
¿Qué va a pasar con cada ciudadano que tenga como saldo de su existencia uno, dos, tres o muchos actos de repudio, que tenga en su “haber existencial” la hazaña de haber levantado en peso a mujeres que ejercen el derecho a caminar libremente por las calles de manera pacífica, y lanzarlas como sacos de piedras a un autobús o en un automóvil?
Sin duda, estos “haberes” se convertirán en “deudas”, el saldo será rojo, morado, negro, como los hematomas de esas señoras.
Habrán cosechado rencores, odios, resentimientos, venganzas, pero lo peor será la culpa, que en algún recóndito espacio de sus almas, alguno de sus nobles sentimientos, que sin duda tienen, les reclamará su cobardía, no sólo por agredir a personas indefensas, si no por no haber sido capaces de negarse a hacerlo, por no haber sido capaces de elegir. Y para los que eligen hacerlo porque lo creen justo, para unos y otros, la historia no los absolverá. Ni sus historias personales, ni la que escriban sus semejantes.
Eso sí, pasarán a la historia como lo que son, unos cobardes.
Los derechos humanos trascienden raza, clase social, religión, o cualquier clasificación, son derechos del hombre por el único motivo de existir.
El problema en Cuba, es de humanos y humanización.
Es de elección. Elegir agredir a otros por miedo como un cobarde, o elegir responsabilizarse por su miedo, eso es valentía.

Como dijo José Martí:
“Hombre es más que blanco, más que negro, más que mulato, dígase hombre y ya se ha dicho todos los derechos”


                                                                         






                

7 ene. 2010

¿NAVIDAD?



Queridos desasosegados:



Hace un mes que “des-aparecí” de este espacio. Los abandoné “recién- nacidos”. No es justo, ni necesario. Aunque quizás en plena navidad era "justo y necesario".

Pero créanme, no los he abandonado ni un instante. Creo que no siempre tengo muy claro cómo expresar lo que se agolpa en mi corazón. Eso me ha estado ocurriendo durante este mes de Diciembre, fecha oficial del comienzo de la navidad.

Con sus matices y bemoles para algunos, la navidad en la mayoría de los países cristianos significa alegría, celebración, regalos, adornos alegóricos, fiestas, reuniones familiares, viajes, paseos, vacaciones, tradiciones.

Sin embargo, para “nosotros” no es así, aunque muchos tengamos regalos, fiestas, arbolitos y paseos, no nos abandona el “malhadado desasosiego”.

Imagino otro malecón en la línea del infinito, como si el Golfo fuera una gran piscina, una bahía de bolsa, un lago o una represa, y así como en el de La Habana encontramos a muchos mirando a “ese infinito”, anhelando encontrarse con algún ser querido, con los amigos, o simplemente soñando estar allí. Imagino a los de aquel lado del golfo en la misma posición, anhelando lo mismo, sintiendo que allí quedó mucho, o todo, y que allí es donde quieren celebrar, o simplemente estar allí.

Es una imagen recurrente que igualmente incluye a los que se encuentran en otras latitudes, separados por océanos, y no a 90 millas.




En todo caso, la sensación que me invade no es otra que la de desasosiego, y sobre todo cuando pienso en aquellos que están “castigados” sin derecho a cenar el 24, a adornar sus casas, a estrenarse algo nuevo, a dar y recibir regalos, a reunirse con sus seres queridos, en fin sin derecho a la alegría, a la ilusión, condenados, por obra y gracia de la voluntad, no precisamente divina, a sobrevivir.

En el decreto de “exterminio de las tradiciones”, los que expiraron no fueron ya los lechones de Noche Buena y 31 de Diciembre, si no la alegría, las ilusiones, los regalos, los arbolitos de navidad, y sobre todo las reuniones familiares, de uno y otro lado. Los estertores de los lechones, para alivio de los defensores de los animales, dejaron de escucharse. La Navidad quedó oficialmente prohibida.

Con el “decreto a muerte” de nuestras tradiciones, que son parte de nuestra historia, morían también partes nuestras. Buen tema para los antropólogos.

La navidad se fue “a bolina,” y con ella nuestro derecho a tener ilusiones y disfrutarla. El año nuevo se transformó en la celebración de “otro triunfo”. Ya no era necesaria la navidad, había otro motivo de celebración.

DÍA DE REYES


Para mí el día de reyes era el día más importante del año, incluso más que mi cumpleaños, porque ese día la alegría era compartida. Todos recibíamos regalos, era una gran fiesta. Tuve la dicha de vivir la ilusión de hacer y deshacer la carta a los reyes magos, el mío era Baltasar, mientras iba descubriendo nuevos juguetes o nuevos antojos, o cambiando las prioridades porque sabíamos que “venían muy cargados” y no podían con todo. Era importante no olvidar la hierba y el agua para los camellos. La excitación de la noche del 5 de Enero era incomparable. Creo que desde entonces aprendí a manejar la incertidumbre, ¿qué de la lista me traerán? Era una mezcla de alegría, incertidumbre y cierto temor a la frustración por lo que no vendría. La alegría del amanecer del 6 era también incomparable, era la felicidad total, la fiesta de los niños y los padres. Vecinos, amigos y conocidos compartíamos, jugábamos y nos mostrábamos nuestros regalos. Era el gran día! El verdadero día de los niños.
Todo acabó abruptamente, como si un meteorito gigante hubiera caído sobre nuestras felices existencias.
“Este año los juguetes son por la libreta”; Todos tendríamos que participar de las interminables colas que comenzaban desde mucho antes de comenzar la venta de juguetes, días, semanas. Ya nada fue igual. Ya no existirán más reyes magos cargados de juguetes. La hierba y el agua para los camellos fueron sustituidas por “pomitos de café” y cualquier “cosita” que mitigara el hambre de nuestras madres en sus interminables horas o días de cola, de los cuales regresaban, además de extenuadas,  frustradas por no haber podido “alcanzar”, quizás, ninguna de las elecciones de sus hijos.
La carta con los pedidos tampoco era ya necesaria. Ahora nos “tocaban” 3 juguetes por niño menor de 12 años: un básico y dos adicionales, es decir uno de primera categoría que creo se la otorgaba el precio, y dos quizás “insignificantes”. Fin de las ilusiones y fantasías. Fin de las tradiciones. Comienzo de una nueva odisea en la existencia de los cubanos, de los niños y de los adultos. Esa ha sido la constante para los “desasosegados”, las pérdidas. Pérdida de tradiciones, de ilusiones, de fantasías, de alegrías, de libertad, de derechos.
Ganancias: incertidumbre, pesares, odiseas, restricciones, dolor, duelos, separaciones, y por ahora, hasta ahí.
Confiemos en que más temprano que tarde, recuperaremos nuestras tradiciones, nuestras ilusiones, fantasías, nuestra libertad y nuestro derecho a celebrar como queremos, con quién queremos, donde queremos. Que los reyes magos incluyan nuevamente en su itinerario a la “Perla del Caribe”, y el 24 de Diciembre vuelva a ser una “Noche Buena” y para los que quieran, celebrar en familia. Que el 31 podamos hacer una larga lista de deseos en la que no ocupe el primer lugar, “que este año me llegue la salida” o que “me den la visa” para ir a ver a mi familia, o “conseguirme una extranjero o extranjera" que me libere de esta vida y pueda ayudar a mi familia”.
Confiemos que más temprano que tarde podamos hacer listas que incluyan nuestros deseos de logros y éxitos a partir de nuestros esfuerzos y posibilidades, que contemplen esos viajes anhelados, no para escapar a la sobreviviencia, si no para visitar lugares soñados, y regresar como cualquier “dichoso mortal” a su país, cargados de “souvenir” y no de vitaminas, bolsas de leche, zapatos, toallas, “cubitos Maggi”, café, champú, jabones, etc, muy distante de aquellas cartas que enviábamos a los reyes magos.

Ah! Y que tampoco incluya el desasosiego.

¿FELIZ 2010?

                                       Navidad y Reyes,  2008-09,  La Habana
                            
"Ofertas Navideñas en las tiendas de La Habana, Navidad 2008-2009"
                                                            
                                  


                                                                 

Me hubiera encantado este video con fotos alegóricas, pero........no sé

26 nov. 2009

BARBARIE

...el alma tiene hambres
y cuando está famélica
puede herir
puede armarse
de enconos o de furias


“Mario Benedetti






Mi alma sigue perturbada. No tengo abcesos de rencores, pero me perturba la barbarie.
A propósito de los “Jundenrat”. En Cuba, “Brigadas de Respuesta Rápida”, en lo adelante “BRR”
Esta vez una turba iracunda contra un solo hombre, Ricardo Escobar, gran acto de valentía, todos contra uno.


Mi amigo JM comentó en el anterior post, “que existen y existirán”, estas almas “vendidas” ¿vencidas? no tengo dudas, sólo que parte de la lucha civilizadora, ha sido justamente intentar erradicar esas prácticas propias de la barbarie.
Esta práctica forma parte de un plan deliberado y sistemático para intentar aniquilar la disidencia. Una auténtica cacería de brujas,


La violencia represiva se origina en el miedo de los victimarios. Sólo un profundo miedo es capaz de movilizar hordas contra un solo hombre, cuyas únicas armas son la fuerza de su valentía, y su convicción. Estas armas son una temible amenaza para el régimen, más temibles que el ejército norteamericano, razón de ser del ejército cubano desde hace 50 años.
Pero si la vil agresión a Ricardo Escobar y a Yoani y compañeros es un acto bárbaro y de absoluta cobardía, las declaraciones de los jóvenes que conforman la horda, son la expresión escalofriante de los “valores” que conforman “el hombre nuevo”. El discurso excluyente, intolerante, simplista y fanático, en el que “los califican” de mercenarios, saboteadores, “invasores de su territorio” y los degradan a la condición de animal, pero no cualquier animal, si no a los repugnantes gusanos,l calificativo con el que el gobierno deslegitima a los opositores desde el principio de los tiempos.
A continuación cito algunas declaraciones de los jóvenes que participaron en la agresión (pueden ser escuchadas en You Tube)


“Esta calle es de la Revolución Cubana, de Fidel, de Raúl, de
nuestro glorioso Partido”


“Vinieron a sabotear el proyecto socialista, la cultura, y ha
venido un grupo de mercenarios a sabotear la cultura”


“Esas personas vienen a invadir nuestro territorio”


Estas argumentaciones representan el más autentico testimonio, entre otros muchos, de la exclusión a que son sometidos los disidentes en Cuba. No tienen derecho a transitar las calles de su ciudad, de su país. Si no eres revolucionario no cabes en ese espacio, “su espacio”
Son tratados como “mercenarios y saboteadores que vienen a invadir nuestro territorio” o sea el territorio de los revolucionarios, que no les pertenece a ellos, muy alejados del concepto de “alteridad” en el que “yo y tú” se reconocen mutuamente formando un nosotros, imposible reconocerlo porque además eso implica que es necesario dialogar y negociar. No es posible reconocer el derecho a la existencia de un opositor.
Lo peor es que en esta turba enardecida, la mayoría (o todos) con casi absoluta seguridad, sobreviven con “la ayuda solidaria” de algún familiar en el extranjero, “un otro” que posiblemente apoye a Ricardo o a Yoani, ayuda sin la cual le resulta muy difícil a un cubano sobrevivir, a pesar de los tan amenazados subsidios: libreta de abastecimiento, comedores obreros, etc.
¿Oportunismo, miedo, sobrevivencia?, cualquiera que sea la motivación, no deja de ser perversa la incongruencia y confusión que genera saber que, “los que nos ayudan a sobrevivir son unos “nauseabundos gusanos” que es necesario aniquilar porque amanzanan nuestra sobrevivencia”
La agresión a Ricardo y Yoani, son zarpazos de ahogado de un régimen cuya descomposición interna requiere de cada vez más represión para sobrevivir.
No es el imperio quien acabará con “la revolución cubana”, es el hambre, la pobreza, la corrupción, la imposibilidad de un pueblo de satisfacer sus necesidades, de soñar, de construirse un futuro, todo por lo que los cubanos soñamos que tendríamos en ese “prometido futuro que nunca llegó” y por el cual cortamos caña, recogimos café, tomates, papas, construimos escuelas, edificios, muelles, presas, limpiamos, sembramos, regamos, pero nunca pudimos recoger “la fruta prometida”, y con cada hombre extenuado de tres generaciones, la tierra también se cansó, se secó, y ya casi estéril , igual que nosotros, se cansó de dar sin recibir, se cansó también de no tener futuro, de no poder construir la civilización, de vivir en la barbarie.
La involución que implica la barbarie no es sustentable.
No existen verdades absolutas.
“El hombre nuevo” no puede forjarse sobre los valores de la violencia, la exclusión, el fanatismo, la barbarie y el miedo. No es sustentable


NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ


No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,



Tú eres pobre, lo soy yo
soy de abajo, lo eres tú
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?


Me duele que a veces tú
te olvides de quién soy yo
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo


Pero no por eso yo
he de malquererte, tú
si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo


Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
a dónde vamos yo y tú Y
¡ no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!


Nicolás Guillén